jueves, 6 de junio de 2013

YO SOY CORDOBÉS

Claudio Saponara

Antes de mi viaje a Argentina, conocía bien este país, aunque virtualmente, como si lo hubiera ya visitado. Estudiando y soñando sobre Argentina desde hacía 15 años, en mi cerebro tenía un montón de imágenes, cuentos, rituales argentinos vividos directamente o indirectamente. 
Esto gracias a los amigos, a mucha música, a dos años compartidos con una compañera de piso en Paris, algo de literatura y por supuesto el cine.
Mi retinas habían recibido por lo menos cincuenta películas, de la las clásicas a las de la  "nueva onda" del cine Argentino.
Pero todo principalmente focalizado sobre Buenos Aires, la capital política, cultural, económica y del tango, símbolo imprescindible, con lugares icónicos como la Plaza de Mayo.
No sabía nada de la segunda ciudad del país, Córdoba, solamente que allí' tienen un acento que los porteños califican con eufemismo de "raro".
Decidí  pasar por esta ciudad solo como etapa rápida entre la Capital y Mendoza.
Fue la verdadera sorpresa de mi viaje.
Descubrí la ciudad de Argentina más fiestera, y mucho más auténtica que esta mezcla de turismo tanguero snob que es Bueno Aires, ciudad hermosa pero que me ha parecido un poco sobreestimada y artefacto como su barrio de Palermo.
Córdoba tiene buena onda, y algo que te vuelve loco, te enamoras de ella como de una mujer salvajes de carácter muy fuerte, único, original, misterioso.
La gente come tardísimo, como me gusta a mí..., les gusta de verdad la fiesta (sin “actuar”), tiene música y trago oficial. Definitivamente, hay una "Cordobesidad" incontaminada del turismo superficial.
El tango aquí es considerado por los viejos tontos, aquí se baila otra música, la del Cuarteto, y se toma y se canta todos juntos.
Dejamos el Malbec para los sofisticados y los ricos aburridos aquí es tierra de Fernet
Este digestivo (el original es el Fernet Branca de Milán) en Italia se toma puro,  pero en Córdoba se mezcla con Coca Cola.


El Fernet es más que una bebida, es "EL trago".
Es mito, prueba de amistad, de fiesta, sociabilidad y picardía.
Esta locura es reciente: en los ochenta a Córdoba, no se sabe quién, empiezo a mezclar la soda de Atlanta con este remedio de Milán: un milagro!
Ahora Córdoba es el primer consumidor del mundo de Fernet – y allí se produce también un Fernet local (el “1882”) y representa la bebida alcohólica más  bebida en toda la Argentina (después cerveza y vino).  Difícil a explicar con palabras, hay que verlo: todos los cordobeses que encontré tenían una botella de Fernet y Coca Cola en la nevera, como un italiano tiene siempre café y un francés mantequilla.


¿Y porque nos gusta?
Porque tiene un sabor increíble mixto de dulce y amargo, porque se bebe colectivamente en un vaso grande (improvisado, en la calle, cortando una botella grande en plástico de Coca), porqué sale barato, y sobre todo, como canta Rodrigo, "porqué asi pega más" (El Fernet - ahora hay muchas marcas en este rico mercado - tiene entre 39 y 45 grados).


Como toda cosa popular, genera amor-odio, en este caso no solo por su sabor, sino por  todo que representa: el pueblo, las bandas de jóvenes más o menos peligrosas, los boliches, las fiestas espontáneas, la confusión.
Antítesis del Chill Out y del Lounge, y también de la Techno y House que se aprovechan generalmente en una solitud colectiva.

Los cordobeses, se encuentran en los conciertos de música cuartetera y lo pasan bien bailando y tomando todo juntos.
¿Y si un día están un poco tristes... que pasa?





















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