Diario de viaje
Mendoza, ¡me conquistaste !
Al llegar a Mendoza, no me tomó mas de dos días enamorarme de todo lo que veía. La belleza de los Andes, la cual puedes observar en cualquier parte de la ciudad de Mendoza, es un placer para los ojos.
Las placitas de la ciudad merecen que nos paremos un rato para disfrutar del carisma urbano mendocino. En la Plaza Independencia se encuentran mercaditos ambulantes donde se venden objetos artesanales como pinturas, bolsas de cuero o aros.
La Peatonal es una calle llena de restaurantes y salones de té. Por el gusto de los turistas asì como de los mendocinos, se puede ir a pasear y disfrutar del ambiente relajado típico mendocino.
Cuando nos alejamos del centro, pasamos por varios lugares simpáticos. El primero es Potrerillo, un chiquito pueblo donde pasa el único río de la región. Los jóvenes como los adultos suelen ir a pasar el día, hacer un asado y tomar mate. Mas cerca de los Andes, donde empieza la pre-cordillera, se ubica Uspallata. Este pueblo cuenta maravillas tal como El cerro de los siete colores. Mas allá, yendo a Chile, podemos admirar el puente de los Incas. El último momento fuerte de esta aventura en la provincia de Mendoza es la aduana chilena que queda a 4300metros de altitud. De allí tenemos una vista increíble sobre el valle y los Andes.
Si todos estos lugares no fueron bastante para convencerme de que hay algo especial en esta región, hay que mirar más de cerca todo lo que Argentina y sus habitantes pueden enseñarte.
Los argentinos saben lo que significa estar junto a sus familiares, disfrutar de los momentitos preciosos y saborear la compañía de los seres amados.
Camille Dassy
Fotos
Cerro de la gloria, Uspallata
Cerro de la gloria, Uspallata
Puente del Incas, las Heras
Aduana chilena
Aduana chilena





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