Discusión a la gasolinera




CHICA: Oye,… me falta dinero para pagar la gasolina. Es que regreso de viaje… Estuve los cuatro últimos meses en América Latina y… (No termina su frase).


CHICO: Ah sí, ¿exactamente dónde en América Latina? Aquí te doy 10 euros. Supongo que eso debería ser suficiente para los 20 kilómetros siguientes. Y si no, puedes llamar a la radio para pedir ayuda a un desconocido. (Le hace un guiño). 


CHICA: En Bolivia. Muchísima gracias. No sé cómo puedo agradecértelo. 


(La chica paga y se va al lado de su portezuela izquierda). 


CHICA: Vas a pensar que soy un poco extraña. Te tomé por un loco que me seguía desde la autopista y ahora, soy yo la que hago cosas sorprendentes: pido dinero a un extraño.  Y ahora, quiero proponerte  ir a comer algo para darte las gracias. 


CHICO: … (El chico no sabe qué decir). No va a ser más extraño de lo que he hecho.


CHICA: No te lo he dicho pero muchas gracias por mi pañuelo. No había visto que estaba atrapado en la puerta de mi coche. No te considero un perverso. 


CHICO: ¡Uf! Me gustaría escuchar tus aventuras en Bolivia. Acepto tu invitación para comer algo. 


CHICA: ¡Qué bueno! Vamos! 


Se van en el restaurante de la gasolinera. 

Hélène

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